So we are living in Palermo Viejo, or as some porteños (residents of Buenos Aires) like to call it, Palermo Soho (as in the New York Soho). It doesn´t need the pretentious name, though, as it´s easily the coolest place we´ve ever been. Even buses are very cool, sporting blue LED lights, some taxis are swapping out their headlights for blue LEDs and we´ve spotted a lot of very shiny alloys! So you have to be very careful crossing the road at night! Make that at all times, because if there is one thing that is truly dangerous in Buenos Aires is the traffic!

In Palermo Viejo there are designer shops, exotic restaurants, pretentious bars and cool coffee shops on every corner. We could easily spend our two months in Buenos Aires only walking around the neighbourhood, and in fact, we´ve been spending most of our time sipping coffee in book shops, visiting art galaries and taking it very easy!

Blanca´s favourites places are La boutique del libro, a homely bookshop with a small coffee shop and courtyard at the back, and Las vueltas de la vida, an oriental-influenced shop that sells clothes, jewelry as well as beads and other material to design your own jewelry. Blanca took a course there where she made two pretty necklaces, an intricate bracelet and a pair of hippy earrings. She´s already looking forward to the second class next Saturday!

Jon´s favourite street is Thames, not only because of the link with England, but because it contains a mix of normal, everyday life with some pretentious but interesting shops and a few art galleries. It´s a pleasure to walk from one end to the other. One of the things he is enjoying about the neighbourhood are the many small independent art galeries that go from the very good to the very comercial.

Some parts of Palermo Viejo, though, have managed to retain a sense of normality and community spirit, where people know their neighbours and actually take the time to talk to them. As in most other parts of the city, the streets are lined with trees, the pavements are broken up randomly in places and dotted with dog shit. At night, cartoneros come to the streets to collect card board and other things to reycycle, loading up huge canvas bags several times their own height and carting them back to recycling centers to earn a small living. The last couple of weeks there has been a farmers protest in Argentina, they stopped all produce from entering the city so the supermarket shelves emptied quickly, forcing them to ration out milk (thankfully the strike has now been suspended for 30 days!). During one protest, we heard a racket outside our apartment, the porteños were banging pots and pans (A cacerolazo!!!!) in their terraces, against the Government! The last cacerolazo in Buenos Aires happened  during the 2001 crisis. Our first experience of unrest in South America! Something tells us it won´t be the last!

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Nuestro apartamento en Buenos Aires está en Palermo Viejo o, como a algunos porteños les gusta llamarlo, Palermo Soho (Como el Soho de Nueya York). El nombre, tan presuntuoso, no hacia falta porque este es sin duda alguna, el sitio mas ˝cool” en el que hemos estado. Incluso los buses son extravagantes, con luces fosforescentes y llantas de aleación de metales preciosos! Hay que tener cuidado cuando cruzas la calle de noche! En realidad, tienes que tener cuidado cuando cruzas la calle a cualquier hora. Si hay algo que es verdaderamente peligroso en Buenos Aires es el tráfico!

En Palermo Viejo hay tiendas de diseñadores, restaurantes exóticos, bares ostentosos y cafeterías buena onda (como dicen aquí) en cada esquina. Podríamos fácilmente pasar los dos meses que vamos a estar en Buenos Aires simplemente paseando por el barrio y, de hecho, hemos pasado la mayoría de nuestro tiempo aquí bebiendo café en librerías, visitando galerías de arte y relajándonos!

Los lugares favoritos de Blanca en el barrio son La boutique del libro, una librería muy acogedora con una cafetería y un patio en la parte de atrás, y Las vueltas de la vida, una tienda de influencia oriental que vende ropa, joyas y materiales para crear tu propia bisutería. Blanca ya ha hecho un curso allí, en el que hizo dos bonitos collares, una pulsera y unos pendientes muy hippies.

La calle favorita de Jon es Thames, no solo por la conexión con Inglaterra, sino porque es una mezcla de la vida porteña de cada día, con pequeñas fruterías, carnicerías, etc. con tiendas muy interesantes y pequeñas galerías de arte. Es una delicia pasear de una punta a otra de la calle. Una de las cosas que más le gusta a Jon del barrio es el número de pequeñas galerías de arte que hay, algunas muy buenas y otras demasiados comerciales, pero todas interesantes.

A pesar de la invasión de los diseñadores que ha sufrido el barrio, algunas áreas de Palermo Viejo han conseguido mantener su alma de barrio de clase media, en el que la gente conoce a sus vecinos e incluso se toman el tiempo de hablar con ellos. La vida sigue para las personas de a pie del barrio. Como en casi todos los barrios de Buenos Aires, las calles están bordeadas por árboles, hay múltiples socavones en las aceras y caca de perro en todas partes. Todo forma parte del encanto de la ciudad. Por la noche, los cartoneros llegan al barrio para rebuscar entre las basuras en busca de cartón y cualquier otra cosa que se pueda reciclar. Lo llevan, en bolsas enormes, a un centro de reciclaje donde lo venden por una pequeña cantidad de dinero antes de regresar a una de las villas de las afueras de Buenos Aires, donde viven. Durante las últimas dos semanas, ha habido una huelga de productores del campo, que ha bloqueado todas las carreteras, de manera que los productos del campo no podían llegar a la ciudad. En Buenos Aires, la carne desapareció y los supermercados empezaron a racionar la leche y otros alimentos. Por fortuna, la huelga ha sido suspendida por 30 días, mientras negocian con el Gobierno. Pero no mucho después de nuestra llegada a Buenos Aires, pudimos vivir nuestro primer cacerolazo, cuando los vecinos, desde la calle o sus balcones expresaron su protesta contra el gobierno golpeando cacerolas. El ultimo cacerolazo en Buenos Aires se produjo en diciembre de 2001, debido a la crisis económica! Ha sido nuestra primera experiencia de disturbios en Sudamérica y algo nos dice que no será la última!

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