Ah, La Paz, not exactly a peaceful city, but a exciting one! It`s busy, it`s chaotic and it`s full of contrasts! We`ve only spent two days there, which is not bad, considering we never planned to come to Bolivia! But everyone said Lake Titicaca was better from the Bolivian side, and once you are there, La Paz is so close! The trip was not easy though, as it involved crossing the Channel of Tiquina in a very precarious boat while the bus was being pushed across on an enlarged punt. Imagine a bus being pushed along the river Isis in Oxford!

Everyone gets to La Paz trough El Alto, from where you can appreciate the whole city, sitting in a bowl shaped valley, as if it shouldn`t be there at all! The centre is very chaotic, and very mixed, people from all ways of life all adding to the bussling atmosphere. The Plaza San Francisco and the Plaza Murillo are both beautiful and we enjoyed strolling around the city, watching the daily lives of the locals.

But the main attraction is the Witches market, where you can find numerous curiosities from love potions to llama foetus (used to protect new houses being built!) We both got a charm to protect us in our travels! Everyone is really nice in the market, and they don`t mind explaining to you what things are, or claryfying that the sweets they sell are not to be eaten but to be offered to the Pachamama (Mother earth), greedy westerners!

Going towards Sopocachi, however, there is a completely different city, very modern and somehow very european! The traffic is still chaotic here though! There are even people dressed up as zebras (sponsored by the government) helping you across the street as the drivers don´t pay much attention to the road signs! This part of the city may not be as real, but it does have its advantages like good sushi restaurants! Oh, how we enjoyed that sushi! Sometimes, you need some luxury: sushi, a shoe shine! It´s all in La Paz.

  

Ah, La Paz, no precisamente una ciudad pacifica o tranquila, pero desde luego, una ciudad entretenida e interesante! Es caotica, es bulliciosa y esta llena de contrastes! Solo pasamos dos dias en la ciudad, lo que no esta mal, considerando que, en un principio, ni siquiera teniamos planeado ir a Bolivia. Pero todo el mundo decia que el Lago Titicaca era mas bonito desde Bolivia y, una vez en el lado boliviano, La Paz estaba tan cerca que decidimos ir! Llegar no fue facil, sin embargo, porque de Copacabana a La Paz tienes que cruzar el Estrecho de Tiquina en un barquito bastante precario, mientras el bus va en una especie de tabla de madera impulsada por remeros.

Todo el mundo entra a La Paz por el barrio El Alto, desde donde se ve toda la ciudad, asentada en el valle, colgada, de manera casi imposible! El centro es caotico, y por el camina todo tipo de gente, cada uno haciendo sus cosas y añadiendo a la sensacion de caos continuo.  La Plaza San Francisco y la Plaza Murillo son preciosas y nos encanto pasear por la ciudad, simplemente observando como sus habitantes pasaban el dia.

Sin embargo, lo que mas nos gusto fue el Mercado de magia, o de las brujas, donde se puede encontrar desde pociones de amor hasta fetos de llama (que se usan para proteger las nuevas casas mientras se construyen). Cada uno nos compramos un talisman de buena suerte en los viajes para llevarlo con nosotros. Todos los vendedores eran muy amables y no les importaba tener que explicar para que se usaban las cosas o aclarar que las golosinas que vendian no eran para comer, sino para ofrecerselas a Pachamama (la Madre Tierra), glotones!

Cuando te alejas del centro hacia el barrio de Sopocachi, la ciudad cambia completamente, es moderna y muy europea. Aunque el trafico es tan aterrador como en el centro! Incluso hay personas vestidas de cebra cuyo trabajo es ayudar a cruzar a los peatones, porque los conductores normalmente no respetan las pocas señales de trafico que hay! Puede que esta parte de la ciudad no sea tan autentica pero tiene sus ventajas… como buenos restaurantes de sushi! De vez en cuando, necesitas comodidades como esas: sushi, una limpiadita de zapatos! Todo, en La Paz.

  

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