A couple of weeks ago, we visited Peguche, a small place just outside Otavalo. Peguche is famous for a waterfall near the town that is considered a sacred place for the indigenous people, where they sometimes perform traditional rituals. The waterfall is a beautiful place and Peguche is a really tranquil town.

We stayed in the hostel Aya Huma, where we relaxed and enjoyed the fantastic meals they serve in the restaurant. We also talked to the owner, a very “spiritual” person. She told us about a ritual they do regularly at the hostel called Temazcal. Blanca had already heard about this Maya ritual, where stones are heated in a fire before they are placed inside a small mud dome. They keep on adding stones until it gets much hotter than a sauna. It´s a ceremony of connexion with Mother Earth. We were curious, so we decided to join them for the next one, on our last day in Otavalo. She told us that the ritual would be all night long (around 10 hours) and it would also involve a cleansing ritual. We didn’t think much about it, and only on the same day we learnt that the cleansing ritual involved taking a traditional “medicine” called ayahuascar, very famous and very controversial. The shaman was very reassuring though, so we decided to try it. The experience was interesting, to say the least, but we didn’t really get any understanding of our inner self, and were not convinced that some of the other people were doing it for the right reasons. We stopped half way through the ritual, as we weren´t getting much from it, but want to try the temazcal (on its own) some time in the future. Just another normal day in South America!

Temazcal

Hace un par de semanas, visitamos el pueblo de Peguche, un pequeño lugar en las afueras de Otavalo, que es famoso por su cascada, que los indígenas consideran sagrada y donde realizan rituales tradicionales. La cascada es preciosa y Peguche es un pueblo muy tranquilo.

Nos quedamos en el hostal Aya Huma, donde nos relajamos y disfrutamos de las deliciosas comidas que sirven en el restaurante. También hablamos bastante con la dueña, que es una persona muy “espiritual”. Nos comentó que en el hostal realizan una ceremonia, llamada Temazcal. Blanca ya conocía esta ceremonia maya, en la que se calientan piedras y se colocan dentro de una pequeña cabaña hecha de tierra, de manera que acaba siendo mucho mas caliente que una sauna. Es una ceremonia de conexión con la madre tierra. Teníamos bastante curiosidad, así que decidimos unirnos al próximo ritual, que iban a realizar en nuestro último día en Otavalo. Nos dijo que la ceremonia duraría toda la noche (unas 10 horas) y que incluiría también un ritual de limpieza. No pensamos mucho sobre ello y solo el mismo día nos enteramos de que el ritual de limpieza consistía en tomar una medicina ancestral llamada ayahuascar, bastante controvertida. El shaman nos tranquilizó y parecía saber muy bien lo que hacía, así que decidimos probar. La experiencia fue interesante, pero la verdad es que no conseguimos un mayor conocimiento de nosotros mismos y no estábamos convencidos de que muchos de los otros participantes estuvieran en la ceremonia por las razones adecuadas… Pero sí queremos probar de nuevo el Temazcal. En fin, otro día mas en Sudamérica!

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